Postales desde el quinto B, número 24

Tengo que confesar algo: si hubiese pensado mucho acerca de este proyecto, nunca habría enviado ninguna de estas postales. A veces, alguien me contesta a alguna postal antigua y además de responderle, releo la postal y la vuelvo a descubrir. Cada vez que me pasa esto, pienso que si hubiese hecho un plan para publicar todos los temas que llevo tratado en estos meses, no habría escrito nada. Esto me sucede a menudo, y a pesar de saber cómo ponerle remedio, no consigo escapar de mi propia trampa. Las personas nos auto saboteamos con gran maestría. Hoy mirar hacia atrás, es contemplar una apuesta, o más bien una inversión a largo plazo.

Y ya que estoy con las inversiones, me gustaría compartir una de las inquietudes a las que más tiempo he dedicado en los últimos meses: las finanzas personales. En realidad, me interesa este tema desde hace tiempo, pero no fue hasta que leí los primeros capítulos de “Padre Rico, Padre Pobre” cuando tomé consciencia de la cantidad de cosas que todos hacemos mal en relación con el dinero. Destacaría dos cosas: 1) las personas ricas no trabajan por dinero, sino que ponen el dinero a trabajar para ellos; y 2) las personas ricas no trabajan por dinero, sino para aprender. La postal es breve, como la tormenta de la foto, sé que me dejo cosas, pero por algún sitio había que empezar. ¿Y tú? ¿Has recibido una buena educación financiera?

A.


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